Las guitarras McJare

Las guitarras McJare

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Ramón Morán.

Tengo ya más de sesenta años y, como tantos otros chicos a finales de los años cincuenta, estaba en el rollo de la música y los conjuntos. Las guitarras eléctricas por entonces disponibles (Azor, Super-Kustom y quizá alguna más) no eran buenas, algunas estaban hechas de Tablex y sonaban pésimamente. De los amplificadores mejor no hablar. La autarquía nos tenia todas las fronteras cerradas y de todas maneras, el poder adquisitivo de un chaval en esa época no permitía casi nada. No sé como conseguí la dirección de Fender en Fullerton, California, y les escribí pidiendo un catálogo. ¡Me lo mandaron! Cuando lo vi, me pareció que venía de otro planeta: ¡el paraíso de las guitarras existía!. Supe que, de un modo u otro, tendría una Stratocaster de aquellas. El problema era que en toda Europa no había ni una. Pues bien, un par de años después, en 1961 ó 1962, cuando Hank Marvin ya había conseguido la suya), vi un increíble anuncio por palabras en el ABC, en el que ofrecían una Fender con su ampli. Me faltó tiempo para ir a verla y me encontré con un sargento, de color, de la base americana de Torrejón de Ardoz, que se quería desprender de lo que, hoy lo sé, eran una Stratocaster Hard Tail y un ampli Deluxe Narrow Panel (5e3). ¡El conjunto sonaba demoledor! Por el ampli nos pidió cuatro mil pesetas y nueve mil por la guitarra. Era una cantidad enorme para la economía de nuestro grupo: por comparación, un Seat 600 costaba cincuenta mil y estaba fuera del alcance del 99% de las personas. Reuniendo todos nuestros ahorros y sableando a todo bicho viviente le compramos el ampli, pero la guitarra no pudimos.

El sargento resultó ser un buen tipo y nos la prestó unos días, que aprovechamos para intentar negociarla con alguno de los grupos punteros de entonces, pero como nadie había tenido una en sus manos todos pensaron que era una guitarra casera, falsificada (por entonces muchos conjuntos se tenían que hacer los instrumentos) y no la compraron (quizás tampoco tenían las doce mil pesetas que nosotros pedíamos, algo había que ganar). De esta manera, volvió a U.S.A la que, probablemente, fuese la primera Strato que sonó en España. Pero la historia no termina aquí: antes de devolverla, la desarmamos y sacamos plantillas y esquemas de todas sus piezas. ¡Si no la podíamos comprar, al menos la copiaríamos!


"En el tema de las McJare, estuvimos varios amigos, del conjunto y de fuera de él. Citaré a Manuel Gonzalez (sí, él también hizo bricolaje), Ramón Cubedo, Fernando Camino e incluso nuestro batería, Emilio de Villota, que luego fue famoso como piloto de F1. Pero los que perseveramos hasta el final fuimos tres: Javier Chico de Guzmán, Eduardo Shaw y yo mismo. Al final, llamamos a nuestras guitarras 'McJare'. Peleamos mucho con ellas; se hicieron varios prototipos y muchas pruebas, pero al fin se logró una guitarra aceptable de acabados y con un pedazo de sonido increíble. Gustó mucho. De hecho, tuve más éxito como constructor que como músico, pues me comenzaron a hacer pedidos de guitarras como la mía otros conjuntos de entonces. Cuando se lanzaron Los Brincos, se llevaron de Los Blue Shadows a nuestro bajista ,Manuel González, y me encargaron dos McJare tipo Stratocaster, blancas como la nieve, con las que tocaron durante sus primeros tiempos. Estaban muy contentos con su sonido, e incluso llegaron a grabar con ellas. De todas formas, las McJare tenían un problema: no estaba bien resuelto el refuerzo del mástil (varilla tensora) y la acción quedaba muy dura. Hay que tener en cuenta que se usaban cuerdas de mayor calibre que las de hoy. ¡Junior me decía que se le estaban quedando los dedos bífidos! Luego, cuando Los Brincos triunfaron a principios de 1965, compraron muchas otras guitarras y arrinconaron mis copias de Strato".

"Las McJare se vendieron bastante, así que pensé incluso en hacer un catálogo. En él, se veía que las maderas no eran como las de Fender, aunque la pintura si era 'nitro'. En una de las guitarras que aparecen, la pastilla del puente estaba inclinada al revés... ¡sin que recuerde por qué la fabricaba así! También hicimos bajos, copia del modelo Fender Precision. A veces visitábamos las tiendas de música para, con disimulo, captar clientes que estaban mirando guitarras. Les convencíamos de que las nuestras era mejores. Recuerdo, por ejemplo, a Leturiaga. Algún rapapolvo, merecidísimo, nos echó el dueño (que era una magnífica persona, porque si no, nos mata). En compensación, muchos años después, le compré a él mi primera Fender... ¡autentica, esta vez!"

"Con otras empresas, sí llegamos a trabajar en serio. Lo hicimos con la tienda que Máximo Baratas tenía en la calle Leganitos. Creo que se llamaba Biok, como las guitarras que hacía. Él vendía las McJare, nos las compraba de seis en seis. Pero no duró mucho, porque, justo cuando estábamos mejorando la fabricación y desarrollando modelos que ya no eran copias, se disolvieron Los Blue Shadows. Yo abandoné la fabricación hacia 1965. Quizá perdí la oportunidad de desarrollar una marca española de calidad, en un momento en que aún era posible. Hoy tengo varias Fender auténticas, pero me gustaría encontrar una de aquellas copias de la Strato que, hace más de cuarenta años, fabriqué con el nombre de Mc Jare".

Modelos secretos de 1965

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La imagen es de los prototipos que ya no copiaban a la Fender. Tendría que explicaros muchos datos de lo que quisimos hacer, porque la foto no hace justicia a lo revolucionarias que pretendían ser estas guitarras. Siempre he tenido la sensación de que no conseguimos aprovechar un momento muy bueno para crear una marca de guitarras importante.Hoy día creo que ya no es posible luchar con las establecidas. Como podéis ver, el cuerpo es muy pequeño y ligero y tiene una gran cavidad, porque las pastillas se deslizaban por unas guias, para situarlas en el punto en que las cuerdas tenían la sonoridad que más le gustase al guitarrista en cada momento (los nodos). Los mástiles eran muy anchos (uno de los prototipos era de una guitarra de doce cuerdas) y poco profundos, de maderas inusuales y con diapasones de gran radio. Las barras tensoras eran un tanto rústicas y las palas seguían la forma de los cuerpos. Todo era artesanal, por supuesto".

"Las pastillas también las fabricábamos nosotros. El hilo de cobre venía en bobinas de madera. Los imanes (de Alnico 5) eran conificados o rectos. Teníamos un molde con el que se hacían las cajas de las pastillas (se calentaba un trozo de plástico y se le daba forma con el molde) y también los troqueles para perforarlas".

Gracias,http://www.popthing.com/
 
Por Chus Martínez.


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