The Wave Pictures presentarán su próximo disco a finales de enero y principios de febrero.

Se titula "Bamboo Diner In The Rain" y verá la luz el 11 de noviembre. Es el próximo disco de los incansables The Wave Pictures, que siempre andan trabajando, ya sea en el estudio o bien en la carretera. Incombustibles. Lógicamente, nos lo quieren venir a presentar y además tirando de kilómetros, como es su (buena) costumbre.
 De manera que entre el 25 de enero (primer concierto del tour, en Bilbao) y el 6 de febrero (el último, en Barcelona) ofrecerán diez actuaciones. Jóvenes, pero de la vieja escuela y suficientemente preparados. Extraordinariamente preparados. El resto del itinerario de su visita es el siguiente: 27 de enero, Vigo; 28, A Coruña; 29, Ourense; 30, Valladolid; 31, Madrid; 1 de febrero, Huelva; 4, Valencia; y 5, Tarragona. Un país en la mochila.
 Y ahora rebobinemos. Quiénes son, de dónde vienen. Hay que retroceder hasta 1998, el año en que se plantó la semilla de este trío británico. Desde entonces no han parado: al frenético ritmo de su agenda de conciertos suman una estajanovista producción discográfica, que avanza a razón de casi un álbum por año. Ejemplo: “Great Big Flamingo Burning Moon”, que salió en febrero de 2015, fue ya su decimotercer LP oficial (sin olvidar que además han ido dando salida a gran cantidad de singles, EPs, rarezas y material oficioso). Coescrito y coproducido con uno de sus héroes, Billy Childish, con las chispas de rock garagero brotando a lo largo de los surcos, al citado disco se le recibió como una de las colaboraciones más logradas de su carrera (anteriormente han ejercido de banda para Daniel Johnston, Stanley Brinks y Darren Hayman: su reputación en el gremio no deja de crecer).
Con la guitarra y la voz de David Tattersall al frente, The Wave Pictures juegan hoy a lo que Modern Lovers en su día, solo que ellos como si Rory Gallagher fuera su guitarra solista. O, conjugando los verbos más en presente, a lo que luego han jugado también Herman Düne y Hefner. Con la etiqueta del pop-rock lo-fi, y sin devaneos, como afable sambenito, nunca reniegan de la máxima que coloca la actitud por delante de la técnica y andan siempre vacunados contra la moda.
 Pasan los años y siguen siendo los mismos gamberros socarrones, solo que sonando cada vez más clásicos a la par que atrevidos, alejándose de Art Brut para acercarse a Ray Davies. Para demostrar que no van a echar el freno a su dinámica creativa, este febrero de 2016 ha caído su decimocuarto álbum, "A Season In Hull", y el decimoquinto, el al principio citado "Bamboo Diner In The Rain", está esperando su turno para sacar la cabeza. Le falta menos de un mes. No paran. Ni quieren ni pueden. Son tres hombres con una misión.

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